Rúcula: propiedades, beneficios y cómo usarla en la cocina
La rúcula es una hoja comestible de la familia de las brasicáceas, reconocible por su color verde intenso y por un sabor que combina notas ligeramente amargas con un característico punto picante.
Es muy habitual encontrarla cruda en ensaladas, pero su papel en la cocina va mucho más allá. En Italia se utiliza en pizzas, platos de pasta, pestos, focaccias y acompañamientos para quesos y carnes.
Pero ¿qué propiedades tiene la rúcula?, ¿a qué sabe exactamente?, ¿se puede cocinar? Vamos a conocer mejor esta hoja mediterránea y todas las posibilidades que ofrece alrededor de la mesa.
¿Qué es la rúcula?
La rúcula es el nombre con el que conocemos distintas plantas comestibles de la familia de las brasicáceas. Entre las más habituales encontramos especies como Eruca sativa y la rúcula silvestre, Diplotaxis tenuifolia.
No es una variedad de lechuga, aunque ambas se consuman frecuentemente como hojas verdes en ensalada.
La rúcula tiene una larga tradición gastronómica en el Mediterráneo y su consumo está documentado en Italia desde la antigüedad. Hoy forma parte tanto de recetas tradicionales como de platos contemporáneos.
¿Rúcula, rucola y arugula son lo mismo?
Son diferentes nombres utilizados para referirse a esta hoja.
En italiano encontrarás habitualmente la palabra rucola, mientras que en inglés americano se utiliza arugula. En español, la forma habitual es rúcula.
Por tanto, si en una receta internacional encuentras arugula o rucola, probablemente estés ante el mismo ingrediente que conocemos como rúcula.
¿A qué sabe la rúcula?
Su sabor es uno de sus principales rasgos diferenciales.
La rúcula resulta fresca, ligeramente amarga y con un toque picante que puede recordar, de forma muy suave, a la mostaza.
La intensidad depende de la variedad, el momento de recolección y el tamaño de las hojas. Las hojas jóvenes suelen resultar más suaves, mientras que variedades silvestres o ejemplares más desarrollados pueden presentar un sabor más pronunciado.
Este carácter explica por qué funciona tan bien junto a ingredientes suaves y cremosos como burrata o mozzarella, pero también con tomate, frutas, frutos secos y quesos curados.
Propiedades nutricionales de la rúcula
La rúcula es una verdura de hoja de baja densidad energética que aporta diferentes vitaminas y minerales.
Como referencia, 100 gramos de rúcula cruda aportan alrededor de 25 kcal y contienen nutrientes como vitamina K, folato, vitamina C, carotenoides, calcio, magnesio y potasio.
Esto no significa que necesitemos consumir 100 gramos en cada comida. La rúcula suele utilizarse en cantidades más pequeñas y su principal interés está en sumar variedad de vegetales a nuestra alimentación.
Vitaminas y minerales que aporta
Entre los micronutrientes presentes en la rúcula destacan:
- Vitamina K.
- Folato.
- Vitamina C.
- Carotenoides, precursores de vitamina A.
- Calcio.
- Magnesio.
- Potasio.
- Hierro en cantidades más moderadas.
La cantidad exacta puede variar dependiendo de la variedad de rúcula, las condiciones de cultivo y el producto concreto.
Beneficios de incluir rúcula en la alimentación
Hablar de los beneficios de la rúcula no significa atribuirle propiedades medicinales.
Su interés nutricional se entiende mejor dentro de una alimentación variada: aporta pocas calorías por unidad de peso y permite incorporar diferentes vitaminas, minerales y compuestos presentes de manera natural en las verduras de hoja.
Su sabor intenso también permite añadir personalidad a un plato utilizando un ingrediente muy sencillo.
Por ejemplo, puede ayudarnos a transformar una ensalada básica, aportar contraste a una pizza recién horneada o equilibrar la cremosidad de quesos como la burrata.
Además, alternar diferentes verduras y hortalizas es una buena forma de aumentar la variedad vegetal de nuestros platos.
¿Cómo se come la rúcula?
Puede consumirse tanto cruda como cocinada.
En crudo conserva mejor su textura firme y su característico punto picante. Cocinada pierde parte de esa intensidad y adquiere una textura más tierna.
Antes de consumirla en crudo, debe lavarse correctamente siguiendo las indicaciones del producto.
Rúcula en ensaladas
Probablemente sea su uso más conocido.
Puede combinarse con tomate, manzana, pera, melocotón, frutos secos, aguacate o diferentes quesos.
Una combinación especialmente italiana consiste en unir rúcula con tomate, burrata o Grana Padano y terminar el plato con aceite de oliva virgen extra.
Pizza con rúcula
En Italia es habitual añadir la rúcula al final del horneado.
De esta manera mantiene su frescor y crea un contraste entre la pizza caliente y las hojas recién incorporadas.
Combina especialmente bien con tomate, burrata, jamón, speck, quesos y algunas pizzas de sabores más intensos.
Pasta con rúcula
La rúcula también puede añadirse directamente a platos de pasta.
Puede incorporarse al final, aprovechando el propio calor de la pasta para que las hojas se ablanden ligeramente sin perder completamente su textura.
Otra posibilidad es combinarla con ajo, aceite de oliva, tomate, frutos secos o queso.
Pesto de rúcula
Su sabor ligeramente picante permite preparar una interesante alternativa al pesto de albahaca.
La rúcula puede triturarse con aceite de oliva virgen extra, frutos secos y otros ingredientes hasta obtener una salsa cremosa para acompañar pasta, focaccia o verduras.
En nuestro blog puedes encontrar nuestra receta de pesto de rúcula y nueces, donde explicamos la preparación paso a paso.
Si buscas la versión tradicional, también puedes descubrir cómo preparar salsa pesto genovesa con albahaca y piñones.
Rúcula con quesos y carnes
La rúcula combina especialmente bien con quesos de sabor suave o cremoso porque aporta un contraste ligeramente amargo y picante.
La burrata es uno de los mejores ejemplos, aunque también funciona con Grana Padano, Parmigiano Reggiano o quesos de cabra.
Con carnes puede utilizarse como acompañamiento fresco, especialmente en carpaccios y platos donde interesa añadir un elemento vegetal sin recurrir a una guarnición pesada.
¿Se puede cocinar la rúcula?
Sí.
Aunque normalmente se consume cruda, la rúcula puede cocinarse y utilizarse en platos de pasta, salsas, tortillas o rellenos.
El calor hace que pierda volumen rápidamente, como sucede con otras verduras de hoja, y suaviza parte de su carácter picante.
Si quieres mantener algo de textura, añádela durante los últimos minutos de preparación. Para obtener una salsa o relleno más uniforme, puedes cocinarla durante algo más de tiempo.
La rúcula en la cocina italiana
La relación entre rúcula e Italia viene de lejos.
Además de aparecer cruda en ensaladas, en distintas zonas de Italia se utiliza sobre pizzas, con pasta, junto a quesos y en preparaciones calientes.
Su capacidad para aportar frescor, amargor y un pequeño toque picante explica que combine especialmente bien con algunos de los ingredientes más habituales de la gastronomía italiana: tomate, aceite de oliva, quesos, pasta y masas horneadas.
Por eso también la incluimos entre las verduras y hortalizas italianas que merece la pena conocer cuando hablamos de la despensa mediterránea.
Descubre la rúcula en La Famiglia se sienta a la Mesa
En La Famiglia también aprovechamos ese contraste de sabor en diferentes elaboraciones.
Uno de los ejemplos más claros es nuestra Margherita di burrata, elaborada con tomate pelati bio, mozzarella, burrata, rúcula y tomate reposado. La frescura ligeramente picante de la rúcula ayuda a equilibrar la cremosidad de los quesos.
También trabajamos la rúcula en forma de pesto, llevándola a una textura más cremosa y combinándola con frutos secos, aceite de oliva y queso.
Consulta nuestra carta y descubre las diferentes formas en las que los ingredientes italianos se encuentran alrededor de la mesa de La Famiglia.